Riquezas es una palabra que atrae a algunos, prosperidad a otros….

Al respecto, en cierta ocasión Jesús conto la historia de un joven rico, que tenía el deseo de tener más y más, la palabra dice que acumulaba mucho para sí mismo, y solo pensaba que un futuro disfrutaría de la vida con todo lo que había acumulado. Jesucristo indico que quienes tienen esa mentalidad creen ser muy ricos, pero NO lo son delante de Dios (Lucas 12:13-21).

Posterior a este relato, el Salvador dio una de las más grandes enseñanzas acerca de la relación entre la provisión económica y la preocupación.

Usando una analogía, comparo la vida de las aves del campo enfatizando que no siembran, ni cosechan; viven sin ansiedad y nunca les falta el alimento.

Luego muy poéticamente indico que las flores del campo no trabajan para hacerse sus vestidos, pero aseguro que ni Salomón con todas sus riquezas, se pudo vestir tan bonito como ellas.

Si la creación de Dios vive de esta manera, cuanto más los seres humanos hechos a su imagen y semejanza deben creer que recibirán su sustento de forma natural (todo obrero es digno de un salario).

VEO QUE NO HAN APRENDIDO A CONFIAR, dice el verso de la TLA. Además, se agrega que solo quienes NO conocen a Dios se desesperan preguntándose acerca de su provisión.

Conocer implica haber tenido cercanía, conversaciones, experiencias, y es completamente comprensible que alguien que nunca ha conocido la bondad de Dios se preocupe; es un encargo por ello compartir las buenas noticias para que más personas conozcan de su Amor y descansen en su Protección.

Vale resaltar, que la exposición de Cristo en esa ocasión finaliza hablando de las verdaderas riquezas.

«Vendan lo que tienen, repartan ese dinero a los pobres»… Dios no bendice para un beneficio personal que solo nos llevaría al egoísmo y la ambición. Lo que viene de El implica generosidad, bondad, y pensar en otros y no solo en uno mismo.

Hay bolsas que se fabrican para el cielo y nunca se rompen, hay graneros que atesoran grano en la tierra que puede terminar descompuesto (Parafreasenado las palabras de Jesús).

Hay quienes han aprendido a ser ricos delante de Dios.

Algunos tal vez aun alberguemos pobreza en nuestro interior.

Finalmente, la riqueza no es solo una cuestión económica, sino una manifestación de aquello en lo que depositamos nuestra confianza.

#reflexiones

Pame Alcazar