Durante el día, ¿pensamos con paciencia, humildad, o perdón? ¿Pensamos en ayudar al prójimo, en permanecer firmes frente a circunstancias injustas? ¿Tenemos pensamientos de confianza en Dios durante la adversidad?

Un maestro de la ley le pregunto a Jesús que debía de hacer para tener la vida eterna (Lucas 10:27)

«AMA A DIOS CON TODO LO QUE PIENSAS, con todo lo que vales, y con todo lo que eres» respondió Jesús.

Amar o adorar no es una canción, o una frase bonita. El amor no es un sentimiento pasivo, sino una acción consciente que empieza en nuestra mente y solo así puede desbordarse genuinamente ❤

«Cada uno debe amar a su prójimo, como se ama a sí mismo» agrego Jesús.

Sin embargo, en ocasiones, saboteamos nuestra paz con pensamientos de disconformidad emocional y hasta física; no nos aceptamos tal cual somos. Es entonces cuando nuestra mente se convierte en un tribunal y nuestros pensamientos se sientan en el banquillo como jueces y críticos severos que alzan la voz señalando lo malo en nosotros mismos insistentemente👩‍⚖️

Así, somos más propensos a producir pensamientos de dureza hacia los errores de los demás, ya que una mirada que juzga hacia dentro terminará siempre juzgando hacia afuera y nunca tendrá paz.

Si decidimos intencionalmente sembrar pensamientos de gracia y compasión, nuestras acciones reflejarán de forma natural el verdadero amor, a Dios, a los demás y a nosotros mismos.

Todo empieza en nuestra mente…

Como elegimos pensar es la psicología práctica del día a día.

«Pensar en todo lo bueno, amable, todo lo que sea de buen nombre» en eso pensad.

Los pensamientos de Dios 🙂

#reflexiones

Pame Alcazar