un buen dolor
Cuando el cuerpo duele generalmente buscamos soluciones rápidas que alivien el dolor, lo cierto es que lo más prudente es conocer cuáles son las causas que lo originan. El dolor suele ser un indicador de que algo anda mal.
Las escrituras dicen que “Dios usa el sufrimiento para hacernos entender” (Job 36:15/tla), tiene sentido, cuando las cosas van bien raramente nos detenemos a reflexionar sobre nuestras vidas.
“…En la aflicción despertará su oído” dice otra versión del citado versículo bíblico, “el llanto nos hace madurar” (Eclesiastés 7:3), son muchos los pasajes que nos muestran el buen propósito del dolor. Nuestro Salvador Jesús también nos dejó gran enseñanza “aunque él era Hijo de Dios, por medio del sufrimiento aprendió lo que significa obedecer siempre a Dios” (Hebreos 5:8/tla).
Es sabido que la búsqueda del placer y la evasión del dolor forman parte de la naturaleza humana, sin embargo, la cultura de dónde venimos juega un papel muy importante en “cómo” enfrentamos el sufrimiento.
Generalmente, occidente rechaza el sufrimiento, lo ve como una interrupción de su viaje hacia la felicidad por lo que trata de reprimirlo o medicarlo. Mientras que para los orientales, el sufrimiento se valora y se reconoce por su importante papel en la vida. “No pain…no gain”…”sin dolor no hay ganancia” me decía un jefe koreano con quien trabajé hace algunos años.
«…el sufrimiento produce perseverancia, y la perseverancia entereza de carácter» (Romanos 5:3-4), el dolor no es del todo malo, nos hace más fuertes, nos ayuda a madurar, nos hace valorar!
Pame Alcázar