un amor fuerte

«Airaos, pero no pequéis, no se ponga el sol sobre vuestro enojo» (Efesios 4:26)

Enojarse no esta prohibido, hay situaciones que pueden generar enojo y malestar.

El mismo Jesús mostró enojo al llegar al templo en Jerusalén y ver que lo habían convertido en un mercado, estaban faltándole el respeto a su Señor, por lo que enojado echó fuera a todos (Juan 2:14-16).

«Airaos pero no pequéis», la molestia es natural pero no debemos permitir que ella nos haga pecar, todo enojo mal digerido trae una seria de consecuencias negativas.

Cuando tenemos algún desacuerdo con nuestro esposo, por ejemplo, no debemos enojarnos a tal punto de dejar de hablarle o ir a dormir molestos, es necesario hablar y aclarar las cosas, el amor debe ser más fuerte, de lo contrario abriremos puerta a la desunión y los conflictos.

La rabia y la ira no pueden ser más fuertes que el amor que Dios quiere que tengamos con nuestros semejantes.

Todo pecado tiene consecuencias, si no controlamos el enojo entonces la ira buscara tomar control en nuestro corazón, y terminaremos siendo mujeres ásperas, necias y alejadas del propósito de Dios.

Así que cuando te toque vivir un momento de ira o tensión, respira profundo y ponte en manos de Dios, pídele que te ayude a dominar tu enojo.

Recuerda siempre que el amor debe ser más fuerte.

Por Aleza Serrano

Artículo Mujer Auténtica 365