un equilibrio sano

Las personas solemos caer en extremos, generalmente no nos damos cuenta de ello.
Por ejemplo, a veces «solo pensamos en cómo disfrutar más de la vida» y en el otro extremo «la vida damos por el trabajo, pensamos mucho en las cosas que necesitamos o en cómo ganar más dinero»
Interesante es la historia del rey Salomón quien se propuso experimentar ambos extremos.
La biblia dice que busco “las cosas buenas de la vida”. Salía con muchas chicas y se alegraba con vino (Eclesiastés 2:4-8), al parecer le costaba mucho quedarse un fin de semana en casa, al final se dio cuenta de que nada lo llenaba “terminé por aborrecer la vida” dijo el sabio rey (Ecl. 2:17)
Luego descubrió que el trabajar mucho le daba gran satisfacción, “engrandecí mis obras, edifique para mi casas, me amontoné de plata y oro» (Ecle. 2:3) pero nunca estaba satisfecho, siempre quería tener más. Hasta que desilusionado cuestionó el valor de su duro trabajo ya que otros terminarían disfrutando del fruto de su esfuerzo mientras que él ya no gozaba de la vida, y eso tampoco tenía sentido.
Cada quien debe vivir sus propias experiencias para darse cuenta de lo que realmente importa. Después de todo lo que Salomón vivió, llego a la siguiente conclusión:
“¿Quién puede comer o disfrutar de algo separado del Señor? Dios da sabiduría, conocimiento y alegría …”. (Eclesiastés 2:25-26/ntv)
Es necesario tener un sano equilibrio, trabajar mucho sin olvidar disfrutar de lo hermoso de vivir y sobre todo sin sacar al Señor de la «ecuación»
Dios añade alegría genuina en el orden correcto.
Lindo día,
Pame Alcázar