«Mi esposo pintó todos los cuadros de mi casa», me contó Elisa.

No eran pocos, y tenían un detalle increíble, con trazos de pintura delineados como imágenes vivas.

No eran simples cuadros: Todo estaba tan bien logrado que parecía fotografía. Se distinguían los barcos sobre el mar o las frutas en los canastos como si estuvieran impresos.

Los colores estaban perfectamente armonizados, aunque entonces me enteré de que él no los distinguía.

¡¿Cómo podía haber creado pinturas tan hermosas y armoniosas siendo daltónico?!.

Es una condición física que no permite que se distingan colores.

«Yo lo ayudaba» dijo Elisa, con esas miradas que recuerdan momentos hermosos.

«Me sentaba junto a él. Le ponía el nombre del color dentro de las líneas entonces él podía pintar».

Había un artista en casa, que dejó un legado, pero sin su ayuda idónea él no hubiera podido alcanzar todo su potencial.

“No es bueno que el hombre esté solo; le haré una ayuda idónea para él” dijo el Señor (Genesis 2:18)

¿Cuál es la discapacidad de tu pareja?

Quizás no sea un tema físico, tal vez es emocional, intelectual o incluso espiritual.

No los juzgues, ¡ayúdalo!

A eso hemos sido llamadas.

Disfruta tu diseño.

Ayuda a tu complemento.

#reflexiones

Pame Alcázar