peligroso orgullo

Todos nos hemos sentido orgullosos alguna vez, sabemos lo que es estar satisfechos por ese éxito tan duramente trabajado, “por tanto, mi servicio a Dios es para mí motivo de orgullo en Cristo Jesús” (Romanos 15:17/nvi) dijo Pablo; éste tipo de entusiasmo es positivo e incluso saludable.

Sin embargo, hay otro tipo de orgullo que se acerca mucho a la arrogancia,  se resiente ante la corrección y en su peor versión es desafiante y hasta vengativo, siendo éste un verdadero enemigo del corazón.

El orgullo suele presentarse como una emoción que nos ciega, no nos damos cuenta cuando empieza a invadirnos. Las escrituras nos cuentan la historia de un hombre que «perdió la cabeza» a causa del orgullo de sus logros, palabra de Dios llegó a través del profeta Ezequiel.

“Eres demasiado orgulloso. Hasta crees que eres un dios… pero no te creas tan sabio, porque no eres más que un hombre… ciertamente eres muy listo… sabes cómo hacer negocios, por eso te has hecho rico y te has llenado de orgullo. (Ezequiel 28:2-5/tla)

La palabra de Dios tiene el poder de dejar al descubierto la condición de nuestro corazón (Hebreos 4:12), es como agua purificadora,  que limpia nuestro interior.

Vivimos en la época del culto al “yo”, en cualquier área en donde te sientas superior a otros, debes tener cuidado, toma en cuenta que fue a causa del orgullo que el demonio se convirtió en demonio. El orgullo de su propia gloria le hizo desear supremacía, se glorificaba en su belleza, y en su deseo de sobresalir por encima de los demás, terminó arruinando su corazón.

Para meditar.

Pamela Alcazar