no te compares

No te compares…
Es muy común sufrir de esta mala costumbre, vivimos en una sociedad rodeada de comparaciones continuas que no hacen más que elevarnos la autoestima o hundirla terriblemente.
Comparación entre hermanos, comparación entre hermanos en Cristo, comparación entre amigas, comparación entre profesionales, comparación física, la lista es larga. La comparación tiende a traer confusión, al poner tu atención en las cualidades o éxitos de otros, te pierdes a ti misma. Pierdes la oportunidad de disfrutar de tu esencia, de tus cualidades, de lo hermoso y único que Dios ha puesto en ti.
Compararse con otros no es razonable; nadie tiene tus talentos, nadie ha vivido tus experiencias, nadie ha tenido tus errores o tus aciertos, nadie tiene el propósito de vida que tú tienes. Es simple no somos la copia de nadie, cada persona es única y especial, compararnos entre nosotros es una forma inútil de pretender ser mejores cuando en realidad somos diferentes.
El brillo del sol no es como el de la luna y las estrellas, y aun cada una de las estrellas tiene un brillo distinto. 1 Corintios 15:39-41 (TLA)
Las personas que suelen compararse viven preocupados por cómo los están viendo, entonces buscan que los demás aprueben lo que están haciendo y terminan dañando su autoestima.
Acéptate, abrázate y amate; corre tu carrera sin mirar a los otros corredores, no pretendas que te pase lo mismo que le paso a otro, no trates de ser alguien que no eres. Mejor encuentra a alguien que sea tu fuente de inspiración, mejor encuentra a Jesús, que Él te ayude a encontrar tu propio propósito, tu único destino.
Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe. Hebreos 12:2
#unlibroencamino
Pamela Alcazar