MANSION DE ESPINAS

Proverbios 25:24 «Mejor es estar en un rincón del terrado, que con mujer rencillosa en casa espaciosa»
Ella era una mujer pulcra, vestía bien, siempre muy perfumada, bien maquillada y su cabello parecía como de comercial de shampoo.
Su casa era cual tacita de plata, el orden y la limpieza eran su carta de presentación, era muy cuidadosa de la marcha del hogar, comida en la mesa a la hora, camas siempre hechas y pisos relucientes.
Pero era solo eso, una casa… estaba muy lejos de ser un verdadero hogar; faltaban risas, alegría y armonía. La pulcritud y la limpieza exterior que eran muy evidentes tanto en ella como en la casa, pero no eran muy obvias en su interior.
Su corazón estaba amargo, peleaba por todo, abría su boca sin parar, y justificaba su actitud viendo los errores de su esposo. Tantos eran los pleitos que él ya no quería llegar a casa, lo que veía como su lugar de paz y su refugio, se había convertido en una mansión de espinas.
Amiga hay que ser sensatas, debe haber congruencia en lo que se ve de nosotras externamente y lo que hay en nuestro interior; a fin de cuentas lo que llevamos dentro es lo que realmente somos.
Nadie quiere vivir en una casa aunque sea una mansión, si está llena de espinas.
Dale el lugar debido a Dios en tu vida, en tu casa y permite que Él te haga lucir radiante siempre de adentro hacia afuera.
Por: Aleza Serrano
Edición: Descanso 365
Sección Mujer Auténtica 365
