¡Toda mujer es hermosa, única y especial! Dios le ha dado una belleza particular que la hace atractiva a los ojos de los hombres.
Marcos 6 nos cuenta la historia de una mujer que entró en un banquete y bailó encantadoramente; el baile gustó tanto al rey que éste le dijo a la muchacha la famosa frase: «Pídeme lo que quieras que yo te lo daré»; cuan fascinado debe haber quedado este rey con la belleza de esta mujer.
La biblia también nos cuenta la historia de Ester, una joven judía que tenía una belleza singular, su rey la apreciaba mucho entonces hizo una pregunta similar: «¿Qué deseas reina Ester? ¿Cuál es tu petición? ¡Te daré aun si fuera la mitad del reino!»
En que radica la diferencia entre éstas dos mujeres: «una pidió por vida y la otra pidió por muerte». Una pidió por la restauración, salvación y paz de un pueblo (Ester 7:3), la otra pidió por venganza, conflicto y rencor, pidió la cabeza y la muerte de Juan el bautista (Marcos 6:25). Para bien o para mal, la mujer ejerce una gran influencia sobre el hombre (Genesis 3:6)
El hombre es conquistador por excelencia y sabe que puede ganarse el favor de una dama con elogios y detalles. La mujer que entiende su valor recibe la honra y puede influenciar positivamente en este varón.
«La mujer virtuosa es corona de su marido, pero la que lo avergüenza es como podredumbre en sus huesos» (Proverbios 12:4/nbla)
Que tu relación con El Señor te lleve siempre a cuidar de tu belleza espiritual, física y emocional para que puedas alumbrar el camino del hombre de Dios.
Brilla siempre con la luz de Jesús, inspira, sonríe y vive.