el y ella

De acuerdo al relato bíblico descrito en el Génesis, en el principio Dios creo los cielos y la tierra, los mares y los ríos, los animales y todo ser viviente que se mueve. Cuando el escenario de la creación estuvo listo, llegó el hombre. Y hoy hablamos un poco de él.
“Dios puso al hombre en el jardín de Edén para que lo cultivara y lo cuidara” (Génesis 2:15)
Fue el primer encargo que Dios le dio, poniendo en el hombre un sentido de responsabilidad, además de un deseo particular de cuidado y protección, que coincidentemente es lo que una mujer necesita.
Los esposos son instruidos: vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como vaso frágil…”(1 Pedro 3:7)
La mujer necesita sentirse amada, valorada, protegida; es la necesidad de su corazón. Así de “fabricación” venimos equipados con una serie de necesidades emocionales. Necesitamos reconocer que hombres y mujeres tienen necesidades distintas. Dios quiso que el ser humano se expresase de dos modos distintos pero complementarios.
El esposo debe amar a su esposa, así como ama a su propio cuerpo. El hombre que ama a su esposa se ama a sí mismo. Porque nadie desprecia su propio cuerpo. Al contrario, lo alimenta y lo cuida, del mismo modo que Cristo cuida a la iglesia. Efesios 5:28-29
Qué propósito tan grande ha puesto Dios en el hombre; él debe apreciar, proteger y alimentar a su esposa, teniendo el mismo amor sacrificado que Cristo tuvo por la iglesia. Cuando un hombre trata a su esposa de este modo, encontrará una esposa a quien le será fácil respetarlo y amarlo.
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Pamela Alcazar