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La última aparición en el relato de la creación fue “la mujer”, lo mejor siempre se guarda para el final 🙂 Hoy hablamos un poco de ella…

El relato bíblico dice que cuando Dios vio a Adán en el huerto del Edén, pensó “no es bueno que el hombre esté tan solo. Voy a hacerle alguien que lo acompañe y lo ayude” (Génesis 2:18) se puede distinguir la carencia que se encontró en el hombre, él necesitaba “ayuda y compañía”. Se entiende entonces porque la mujer tiene en su corazón ese deseo de apoyar y asistir a su pareja, es parte de su diseño, esta en su esencia.

Hasta la misma Jezabel, que No está en el grupo de las mujeres virtuosas de la biblia, mostró tener esta actitud con su esposo “levántate, come y alégrate; yo te voy a conseguir la plantación de Nabot” le dijo cuándo lo vio cabizbajo en determinada situación (1 Reyes 21:7).

Jezabel es conocida por haber sido una mujer “manipuladora”, ella quería que las cosas se hagan en sus tiempos y a su manera, movía circunstancias y personas para conseguir sus propósitos; ella era «pura demanda». Muchas veces caemos en tener este tipo de actitudes negativas, es algo que cargamos como consecuencia del pecado de Eva por haber inducido a su esposo a hacer lo malo, esta acción dio lugar a una de las maldiciones descritas en la palabra “desearás controlar a tu marido…” (Génesis 3:16). El pecado lo complica todo.

Jezabel y Eva incitaron a sus maridos a hacer lo malo, y sabemos como terminaron, bien lo dice Proverbios 12:4/tla “La buena esposa llena de orgullo a su esposo, la mala esposa le arruina la vida”.

María, Ruth, Esther, entre otras, son mujeres que presentaron otras características, ellas destacaron por ser mujeres virtuosas y llenas de Fe, cada una tuvo su propia historia, pero todas coincidieron en algo: «eran mujeres que estaban cerca de Dios»

Cuando nos relacionamos con El Señor, un día a la vez, podemos disfrutar de su palabra y de sus consejos, El nos regala de Su Gracia para poder ser mejores, nunca perfectas! Pero con su apoyo podemos llegar a ser una influencia positiva para nuestra pareja. De la mano de Dios podemos amar con paciencia, con amabilidad, no nos creeremos mejores que ellos, no nos pasaremos la vida recordando lo malo que hicieron (1 Corintios 13:4.5). Podremos ayudarlos, acompañarlos y abrazarlos con el dulce Amor que Dios nos da. 

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Pamela Alcazar