amada

Cuando eres bebé y empiezas a crecer no sabes quién eres. Aprendes de lo que sientes, ves o escuchas y sacas tus propias conclusiones. Conclusiones que NO están basadas en el análisis de hechos, son simples sensaciones. Muchos hemos crecido en ambientes un tanto críticos y exigentes, o hasta despreocupados, quizás no nos sentíamos especiales para nuestros cercanos, tal vez nuestro entorno no supo comunicar amor de forma asertiva. No basta tan solo con “sabernos” amados, necesitamos “sentirnos» amados, valorados y respetados esta combinación constituye el pilar más importante que sostiene nuestra vida: «nuestra autoestima».

Eres amado, eres precioso, eres digno de honra, dice El Señor (Isaías 43:4).

Cuando Dios llega a nuestras vidas, muchas cosas comienzan a cambiar, «El Señor tiene el poder de poner las cosas en la estimación que debieron tener desde el principio». Romanos 5:8 dice que Dios nos DEMOSTRÓ su gran amor al enviar a Jesucristo a morir por nosotros, y es que el amor que se «dice» no causa mucho efecto en nosotros, el amor que se demuestra tiene poder de transformar una vida.

¿Cómo llegamos a «sentirnos» amados, preciosos, dignos de honra?

«Dios envió a su hijo Jesús para ayudarnos», la ayuda tiene que llegar siempre a través de alguien. Cuando personas que aman como Jesús amó llegan a nuestras vidas podemos identificar la ayuda de Dios; considero que estas personas son instrumentos suyos; yo los llamo «reconstructores de muros», nos levantan, nos animan, nos fortalecen; muestran amor genuino a través de sus acciones y detalles, lo hacen de corazón y de forma natural, tal como lo haría Jesús. Nos hacen sentir especiales, apreciados, valorados; Isaías 43:4 termina convirtiéndose en una realidad y es increíble lo que le pasa a alguien que se siente más amado, de pronto está más feliz, más entusiasta, ama más la vida y éste es el diseño original de Dios para sus hijos «una autoestima fuerte»

Dios nos devuelve valor. Con una autoestima sana ya nos valoraremos lo suficiente para involucrarnos en hacer y procurar siempre el bien de los demás. Estamos dispuesto a dar sin esperar porque sabemos quiénes somos. 

Percibe hoy las muestras del Amor de Dios a través de las personas que están en tu vida, no las tomes en poco, puede que sean parte de la restauración que necesitas. Seamos a su vez, una extensión del Amor de Dios, amando a nuestro prójimo y sobre todo demostrándoselo, una muestra de amor sincero puede ser lo que alguien está necesitando para sobrevivir, ya que no importa lo superficial en la vida; muchos títulos profesionales, logros económicos, un buen maquillaje, una linda ropa, de nada sirve hablar todos los idiomas del mundo, incluso hablar de parte  de Dios y conocer sus planes secretos, de nada sirve darle de comer a los pobres, o dedicarnos en cuerpo y alma a ayudar a los demás, «si no tengo amor, soy como un pedazo de metal ruidoso, soy como una campana desafinada», si no tengo amor nada soy. (1 Corintios 13).

Autoestima sana, vida sana, mente sana. El amor de Dios cubre todo vacío.

#Unlibroencamino

Pamela Alcázar