UNA TRISTEZA CON PROPOPOSITO

¡Miren que resultados ha generado la tristeza según la voluntad de Dios, realmente los hizo cambiar de actitud! le dijo el apóstol Pablo a los Corintios en cierta ocasión (2 Cor. 7:11).
Las escrituras nos enseñan que la tristeza que Dios permite tiene un propósito bueno, nos conduce a una conversión (un cambio) que da por resultado la salvación (v. 10)
«…Mi vida está llena de tristeza y paso todo el tiempo lamentándome. Mis problemas me están debilitando; mi cuerpo está agotado.» (Salmos 31:9-10)
Muchos de los Salmos son sinceras declaraciones de emociones humanas. El rey David no reprimía o negaba sus sentimientos, él sabía desahogarse en la Presencia de Dios.
No todo es alegría, tampoco dolor, las emociones y las situaciones se aceptan con valor.
Quizás el salmista debía tener una mejor actitud frente a la vida, tal vez necesitaba aprender una nueva lección, no lo sabemos, pero lo que sí es claro es que este hombre sabía aceptar sus emociones y al final de cada escrito terminaba declarando la fidelidad y el respaldo de Dios.
Todo obra para nuestro bien, y en ocasiones la tristeza es mejor que la risa porque tiende a pulirnos (Eclesiastés 7:3), nos hace madurar, nos ayuda a mejorar 🙂
Pame Alcázar