mujeres que compiten

“He luchado mucho contra mi hermana y la he vencido” dijo Raquel cuando sintió que estaba teniendo aquello que Lea ya tenía (Genesis 30:8/dhh). Por su parte Lea hizo todo lo que pudo por prevalecer sobre su hermana entonces se dijo a si mima “¡Qué felicidad! Ahora las mujeres dirán que soy feliz» (v. 13).

Hay muchas investigaciones sobre la competitividad femenina, en ellas se descubrió que quienes muestran cierta agresión indirecta, celos o envidias, tienden a desarrollar mecanismos de autopromoción que las hacen sentirse más atractivas, mas valoradas, mas exitosas. La raíz de todo por supuesto es la inseguridad.

Génesis 30 nos muestra el corazón de muchas mujeres; competencia, deseos profundos de aceptación social. «Ahora todos dirán que soy feliz» dijo Lea, cuántas mujeres tienen el mismo sentir hoy en día más aun en el universo de las redes sociales. 

Las mujeres que compiten entre sí, se comparan y se debilitan, porque todo aquello que se haga por envidia o celos solo trae consigo tristeza y amargura (Santiago 2:14) 

Todas necesitamos ser cada día mas como Jesús, él no competía por fama o gloria; no buscaba notoriedad es más cuando los hombres trataron de hacerlo rey Jesús huyó, no lo permitió (Juan 6:15) él sabia que el único reconocimiento que es puro y que realmente importa es el que viene de Dios (Juan 8:54).

A Jesús tampoco le importaba lo que otros dijeran de él (Mateo 10:14) Jesús tenia muy claro quien era y cual era su propósito, por eso no se comparaba, ni competía con los demás. 

No tenemos que buscar aceptación en otros, ya somos amadas, valoradas y reconocidas por un Dios bueno que tiene un plan especial y diferente para cada una de nosotras.

Celebremos siempre de corazón los logros de otras, no hay nada mas exquisito que la complicidad entre mujeres, celebremos siempre juntas de las victorias del Señor.

Lindo día,

Pame Alcázar