reconstrucciones

En política es muy destacado que las medidas preventivas son realizadas a sabiendas que los costos de reconstrucción siempre son mayores.

Es difícil enderezar lo torcido, pero no imposible.

Los puntos de “inflexión en la historia” tuvieron lugar con “revoluciones” que buscaron cambios radicales en estructuras fuertemente establecidas por mucho tiempo. Muchas revoluciones socavaron sistemas opresores y gracias a ciertos movimientos nacieron nuevos regímenes por lo que muchos estados hoy gozan de un nuevo orden.

En todo ámbito, político, eclesiástico, y hasta personal, hay momentos en los que toca luchar por cambios; y aunque lo ideal es hacerlo pacíficamente es innegable que no hay escenario perfecto, y como dice la palabra de Dios “hoy tenemos guerra, mañana tenemos paz” (Eclesiastés 3:8/tla)

Nelson Mandela pasó 23 años de su vida en la cárcel en defensa de la igualdad racial y el fin de un régimen segregacionista. Juan el bautista reprendió el pecado en un gobernante y fue decapitado. Luchar  contra un sistema no es fácil, hay quienes han dado su vida por la salvación de muchos, afrontar reconstrucciones es de valientes.

Aquello que fue, ya es; y lo que ha de ser, fue ya; y Dios restaura lo que pasó. (Eclesiastés 3:15/rvr)

La historia nos enseña mucho. Los nuevos comienzos requieren cambios. Hay vidas que necesitan cambios urgentes, hay países que requieren reformas contundentes.

Paciencia, valor y mucha oración, las reconstrucciones toman su tiempo.

Pame Alcázar